No hay nada más hermoso que describir la vida con todos sus dolores, aciertos y emociones y plasmarlos en un verso o en alguna prosa. Hilar con sutiles hebras del pensamiento un encuentro consigo mismo, con la vida cara a cara o con ese sentimiento esquivo que atormenta a los más avezados amantes y que descontrola hasta lo más íntimo del ser.
Disparatadas frases que encaprichadas nos sumergen en un agónico o emocional momento de éxtasis. Un insistente sentimiento que puede devenir en expresiones disparatadas o en reflexivas cavilaciones.Tal es la poesía que se apodera de mi razón, que me vuelve un lobo hambriento buscando saciarse de las más sublimes emociones; de querer devorar la cordura que intenta escaparse de la vorágine impetuosa que me gobierna.
Así es mi letra de tinta inmarcesible, de nostalgia aguda, de ingrato deseo. Revestida de espontánea retórica que me sumerge en la mas singular catarsis
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