-"Hablamos
del misterio de la luz y de la oscuridad, el misterio de aparecer y desaparecer
tragados por un inmenso bostezo del sol cuando al tiempo le hacen falta pausas.
El tiempo y sus esquinas, la pérdida de memoria o una hiper conciencia de los
acontecimientos, van marcando a gotas o a golpes la existencia. Tener todo, y
tener nada 1 minuto después. Los que olvidamos y los que no. Le sucedió a
Imagio, el hombre más afortunado del mundo que una noche de verano caminando
por Marianas, aquella ciudad que conocía como la palma de su mano, lo perdió
todo, el universo entero contenido en el cuerpo de aquella mujer a la cual
amaba con sagrado frenesí, Marla…Su amada Marla.
Las
anclas se bajaron en ese mismo instante, y toda la realidad paso a ser un mero
trámite de estar. El dolor se hace patente en la pesadilla del despojo, cuando
alguien tira mal los dados...
Nostalgias
desgarradoras con fotos semi vivas sobre el velador de Imagio, coleccionando el
polvo en gratitud, fue un paisaje desolador de si mismo, hasta que aparece
Eloísa, maravillosa, iluminando cada espacio y devolviéndole el sentido a los
días, junto con sus pequeños hijos, Almendra y Elois, que pintan colores en la
puerta de los calendarios.
Un recuerdo que vale la pena destacar.

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