La belleza se personifica con un nombre, el abrazo toma forma se un cuerpo desnudo, la sed se sacia por ese instinto arrebatador del momento extremo. Una mujer cuyo nombre se vuelve innombrable, cuya silueta serpenteante arroba mis sentidos. El amor es ese gusto por la vida con un apelativo femenino, es ese sabor a dulce néctar cuando lo pronuncias en voz alta, es ese salto al vacío pensando en caer en unos brazos abiertos. Es tomar el tren en una estación lejana sabiendo que te acerca a tus sueños. El amor es más que una palabra romántica, es más que un sentimiento sincero, es más que un abrazo desnudo, es la sensación extrema en que nos fundimos en un solo cuerpo. La mente fabricando sueños que constituyen promesas señeras, para llevar a cabo el acto de poseer un momento eterno.
(Imagen tomada de Christian Holzinger)

No hay comentarios:
Publicar un comentario